JC Chandor, un cineasta clásico

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Con apenas su tercer filme, A Most Violent Year, J. C. Chandor confirma ser uno de los directores a seguir en el futuro, capaz de cambiar de estilo y género sin perder una interesante visión autoral.

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En menos de 4 años, J. C. Chandor se ha ganado la atención y respeto del mundo cinematográfico con 3 películas de notable y muy diversa manufactura. Una mezcla muy precisa de filme con potencial de funcionamiento comercial y una profundidad o introspección digna de película de festival.

Su debut, el intenso y reflexivo thriller Margin Call, sobre las primeras etapas de una crisis financiera en un banco de inversión, con un notable reparto (Kevin Spacey, Jeremy Irons), le mereció una nominación al Oscar a Mejor Guión.

Su segundo filme, All is Lost, protagonizado por Robert Redford, sobre un hombre tratando de sobrevivir después de que su bote sufre un accidente y queda a la deriva, fue estrenado (fuera de competencia, por ser considerado de corte muy comercial) en el Festival de Cannes. Un notable ejercicio de cine, sin diálogos, una trama íntima y sencilla llevada por un solo actor.

Este mes se estrena en México su tercer filme, A Most Violent Year, con Oscar Isaac y Jessica Chastain, el drama de un empresario inmigrante en New York, en 1981, en su búsqueda del sueño americano con una filosofía ética y moral que choca con la del contexto y circunstancias, filme cargado de tensión y de una violencia contenida y controlada que atrapa al espectador.

En entrevista para Gatopardo, Chandor habló de su experiencia con los actores de su breve pero meteórica filmografía.

“Es impresionante (ríe) si nos fijamos en las tres películas que he hecho en tan sólo cuatro años: en Margin Call yo estaba tratando de mantener el ritmo, sabía que el guión era bastante bueno, pero nunca había hecho una película y ese increíble elenco firmó. Luego All is Lost es como ninguna otra película que vaya a hacer en mi carrera. No es como cualquier otro tipo de relación con un actor. Estas ahí solo como director, él como actor, no hay nadie más. Y Robert Redford es el tipo más centrado, arriesgado y generoso que puedas imaginar. Pero fue una experiencia difícil.

Y para A Most Violent Year agradecí encontrarme trabajando en el set con personas que son de mi edad y quienes están en lugares similares en su carrera y todos quieren estar allí por las razones correctas: que son el estar en su mejor momento. Estoy trabajando con gente de formación clásica, que han estado trabajando en esto durante 20 años de su vida, desde que eran niños. Y tener ese tipo de herramientas a mi disposición como director, es simplemente increíble.”.

Esa gente de formación clásica a la que se refiere son Oscar Isaac y Jessica Chastain, quienes fueran compañeros de escuela en el prestigioso conservatorio de arte Juilliard en New York. De hecho, Chastain, quien ya conocía a Chandor, fue quien sugirió a Isaac para el protagónico, tras enterarse del proyecto, en Cannes, durante la misma semana en la que asistió a la premiere de All is Lost.

“Jessica es maravillosamente persistente cuando quiere algo y siguió proponiendo a Oscar, aunque yo ya me había decidido por él. Ella me escribió un correo, probablemente de cuatro páginas, con todas las razones que pensó sobre por qué Oscar sería perfecto para el papel. Le respondí con una línea: “Le voy a dar el papel, pero no le digas todavía.”, afirma entre risas.

En los tres filmes de Chandor es posible encontrar un claro común denominador de total interés autoral: Las voces internas en el hombre. Las llamadas sobre cómo hacer o enfrentar la vida, los conflictos, las oportunidades o las crisis. De los principios éticos y motivaciones de los personajes en Margin Call a la negación a caer en el uso de violencia del protagonista de A Most Violent Year; sin olvidar los demonios y fantasmas que un náufrago debe enfrentar para tratar de sobrevivir en altamar en All is Lost.

Al respecto, sobre su más reciente filme asegura, “Algo me llevó a analizar la violencia según las películas, un poco en los terrenos del cine de gángster; pero en el centro siempre tuve una historia sobre una pareja de esposos levantando un negocio en conjunto, una especie de cuento de inmigrantes sobre la ambición y el sueño americano. Y hay un punto clave de la película donde descubres la pasión, la intensidad y los límites morales que definen cómo quieres hacer las cosas, y eso me permitió llevar la historia hacia otros caminos, explorar con estos grandes actores lo que se esconde más allá de la violencia”.