El introspectivo curioso

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Charlie Kaufman, mente detrás de Eternal Sunshine of the Spotless Mind y Being John Malkovich, conversó con Gatopardo sobre las nuevas curiosidades que lo llevaron a su nuevo filme (animado), Anomalisa.

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Charlie Kaufman es dueño de una mente tan introspectiva como curiosa. Su pasión es sumergirse en el extraño universo mental de sus personajes para llevarnos a profundas reflexiones sobre la identidad, los sentimientos, la asimilación de las experiencias emocionales y los miedos, inseguridades e incertidumbres que ahí viven.

“(En Anomalisa) había varias cosas que sentía podía explorar. Tenemos esta historia de una persona que tiene dificultades para conectar o entablar un acercamiento con otros, y creo que ese es un sentimiento común en mucha gente. Donde creo que incluso el mundo en el que vivimos provoca esa clase de desconexión y aislamiento, en el que tantos espacios son réplicas genéricas intercambiables, como las habitaciones de hotel, un bar, un aeropuerto. No importa dónde estés, todo se ve y escucha y parece lo mismo. No hay nada o nadie con quien acercarse, o eso creemos. Al parecer, hoy en día la anomalía en lo que nos rodea es encontrar alguien con quien conectar”, confiesa en charla con Gatopardo.

Se trata sin duda de un existencialista en esencia.

En cinco años, entre 1999 y 2004, tres guiones suyos se convirtieron en la referencia global del cine más original y sugerente proveniente de Hollywood: Being Jonh Malkovich, Adaptation y Eternal Sunshine of the Spotless Mind.

La idea central que unía desde entonces su filmografía era la de la mirada incisiva, cáustica y profunda a nuestras inseguridades emocionales y cómo en nuestra mente había espacio para construir universos donde nos enfrentamos con esto de las maneras más curiosas: paseando por la mente de un popular actor para escapar de nuestra vacía vida (Being Jonh Malkovich), peleando con uno mismo y los convencionalismos sociales/de industria para poder escribir una historia (Adaptation) o queriendo borrar los recuerdos de un amor para dejar de sufrir (Eternal Sunshine…).

Luego vendría su debut como director en Synechdoche, New York (2008), con el fallecido Phillip Seymour Hoffman en el papel de un director de teatro obsesionado con un montaje que utiliza una réplica tamaño real de Nueva York.

Desde entonces, no había habido nuevas películas de Kaufman.

Hasta que otras curiosidades encontraron eco en ciertas amistades e internet y con total libertad, llegó a la vida Anomalisa, su más reciente filme (como guionista y director), una joya cinematográfica que resulta ser también una película animada, y sin duda, una de las mejores del año sin importar categorías, géneros o etiquetas.

Sobre cómo nació este singular proyecto, Kaufman detalla: “En 2005, los hermanos Coen y yo colaboramos con (el compositor) Carter Burwell en un par de obras de teatro para radio, que eran esencialmente actores leyendo en el escenario junto a músicos y un artista de sonidos. Los presentamos en Nueva York y en Londres. Teníamos la esperanza de hacerlo en Los Ángeles pero cuando los Coen no pudieron, tuve que escribir una segunda obra para llenar la noche. Esa historia fue Anomalisa. Y solo tuvo dos presentaciones en el Royce Hall en Los Ángeles. Para mi ese fue era el fin. Pero un amigo mío llamado Dino Stamatopoulos vio Anomalisa y quedó enamorado. Durante los siguientes años, él no dejó de pedirme una copia de la obra para leerla. Finalmente le di una copia, tal vez en 2011. En 2012 se me acercó para preguntar si su compañía de animación, Starburns Industries, podía convertirlo en una película de stop-motion. Le dije que si podían conseguir el dinero, que estaría bien. Levantaron el capital inicial en Kickstarter, y a partir de ahí Duke Johnson y yo comenzamos a trabajar en la traducción de este juego intencionalmente no visual en una forma visual.”

En Anomalisa, Michael Stone (voz de David Thewlis) es un autor y conferencista motivacional quien entre más ayuda a la gente, más monótona y anodina encuentra su vida entre bares y habitaciones de hotel; todo el mundo le parece y le suena igual. Hasta que la voz de una mujer, Lisa (voz de Jennifer Jason Leigh) le suena distinto.

Sobre la positiva respuesta que el filme tuvo tras su presentación en festivales de cine, Kaufman añade que “Fue muy agradable que nos metimos en esto hace mucho tiempo y trabajamos bajo el radar, sin saber si iba a funcionar o ser bueno. Y resulta que la gente está respondiendo a ella. Eso es muy satisfactorio. Y lo hicimos en nuestros términos, completamente fuera de cualquier sistema. No teníamos a nadie a quien responderle a excepción de a nosotros mismos y fue genial”.

Esperemos no tenga que pasar mucho tiempo para que otra nueva introspectiva curiosidad de Charlie Kaufman llegue al cine.

 

Publicado originalmente en febrero de 2016 en la revista Gatopardo. Se reproduce con su autorización.