El Evangelio de la Historia del Cine

A 12 años de haberme iniciado en el periodismo cinematográfico y a casi una década de la publicación de mis primeras reseñas y críticas, finalmente fui convencido de nombrar las 10 películas que forman mi personal Evangelio de la Historia del Cine.

Por años he evitado lo más posible la constante pregunta en reuniones, clases y eventos: ‘¿Cuál es tu película favorita?’.  Imposible definir una. Tan complicado como querer condensar en un decálogo aquellas películas que consideramos las que han marcado la historia del cine. Literalmente hay decenas de películas que con argumentos reclaman alguno de esos lugares. Pero el chiste es atreverse, decidirse, y nombrar 10.

El reto fue lanzado por Ernesto Diezmartinez, quien este año fue uno de los 846 invitados a participar en la encuesta de Sight & Sound Magazine para definir, como lo ha hecho la revista cada diez años desde 1952, el Top 100 de la historia del cine. Un canón definido por críticos, académicos, programadores e historiadores de cine de todos el mundo, y que para cualquier cinéfilo es una referencia obligatoria, más allá de si se coincide o no. Es el punto de partida, es la lista que durante más de medio siglo ha hecho que llamemos a Citizen Kane, LA mejor película de todos los tiempos. Y que ahora ha anunciado que es Vertigo, de Alfred Hitchcock, la merecedora de esa icónica posición tras los resultados de su encuesta/votación 2012.

Para calentar el asunto (que entre los que estamos metidos en cubrir/hablar de cine, es una importante fecha), durante las anteriores semanas, Ernesto convocó a un grupo de colegas y conocidos cinéfilos, a manera de previa local-nacional, a elaborar su propia lista, del mismo modo que él lo hizo para la publicación británica, y a publicarlas en su blog (este).

Este otro grupo fue formado por Jorge Ayala Blanco, Gustavo García, Carlos Bonfil, Miguel Cane (@AliasCane), Alonso Ruvalcaba (@alonruvalcaba), Hugo Hernández, Alejandro Alemán (@elsalonrojo), Guido Castillo (@guidoc), Agustín Galván (@duendecallejero), Alberto Acuña (@loungeymartinis), Mauricio González (@mauroforever), Naief Yehya (@nyehya), el propio Ernesto Diezmartinez y… bueno, yo. Heterogéneo grupo que incluye a críticos que participaron en la encuesta de Sight & Sound, críticos/especialistas en activo en diversos medios nacionales, cinéfilos (que podría asegurarles hacen una mejor labor de difusión fílmica que muchos periodistas de cine), escritores y académicos.

Coincido con la premisa que señala Agustín Galván en su texto sobre la elaboración de la lista, de que un ejercicio de este tipo, el definir y compartir un Evangelio personal de la historia del cine debe partir de un concepto simple de profunda cinefilia: “si yo fuera usted, vería estas cintas y comprendería mejor de qué trata eso que llamamos cine”.

Debería aclarar que no consideré en su totalidad la historia del cine, y que intencionalmente dejé afuera películas de la época del cine silente tras definir que lo que personalmente quería destacar eran esas obras que me habían sacudido, conmovido o impresionado, ya con el cine establecido con un lenguaje y narrativa propia.

Cualquier alumno que ha tomado la materia de Cine conmigo no me dejará mentir respecto al énfasis que le doy en la Historia del cine al cine mudo. En clase vemos desde variados ejercicios de los Lumiere a diversos cortos de Meliès, de secuencias de El Nacimiento de una Nación o Intolerancia de D. W. Griffith  a Sunrise de Murnau, o de Vertov y The Men With the Movie Camera a Patrone y Cabiria, incluidas escalas en The Great Train Robbery, The Musketeers of Pig Alley, The Kid de Chaplin y The General de Buster Keaton (una de las más valiosas y no tan tradicionalmente valoradas películas de la era).

No fue sino hasta años después de alimentada mi cinefilia que llegué a esas cintas, y después de varias vistas y de otros años de más películas para darles contexto, que pude mucho más concientemente entender su enorme valor y relevancia histórico y cinematográfica.

Por igual tendría que decir que en mi lista aparecen esos directores con los que comparto empatías y en quienes encuentro reflexiones de varios niveles y logros apreciables desde diferentes perspectivas, pero sobre todo, que no necesité sesudas revisitas, sino que desde la primera vez que las vi me dejaron algo, una idea, una sorpresa, un sentimiento, una admiración, un desasosiego. Aún recuerdo la primera vez que vi cada una de estas películas.

Pero a esta lista se llega por el corazón, y no exclusivamente por las ideas. Por ello no encontrarán a Godard o Antonioni, quienes a pesar de poder considerar como dos artistas de obras más que interesantes, a mí en lo personal nunca ‘me llegaron’. En esa categoría entra, por ejemplo, la maravillosa y casi indescriptible Last Year in Marienbad, una joya del cine, sin duda, pero no una de mis favoritas personales como para considerarse en el Top.

El proceso para la definición de un personal Evangelio fílmico es extremadamente doloroso. Me siento blasfemo cuando no veo a Herzog, Kazan, Scorsese o Wilder en la lista. Pero ni hablar, no había espacio para todos.

Este es mi personal Evangelio de la Historia del Cine para julio de 2012:

– Citizen Kane (Orson Welles, 1941).

– Rashomon (Akira Kurosawa, 1950)

– The Searchers (John Ford, 1956)

– Les quatre cents coups (Francois Truffaut, 1959)

– Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960)

– 8 ½ (Federico Fellini, 1963)

– 2001 Space Oddisey (Stanley Kubrick, 1968)

– Solaris (Andrei Tarkovski, 1972)

– Annie Hall (Woody Allen, 1977)

– In the mood for love (Wong Kar Wai, 2000)

Interesante también, a otro nivel, poder encontrar empatías y diferencias con colegas y curtidos cinéfilos. El resto de las listas publicadas por Ernesto dan cuenta de ello. Es posible apreciar sutiles diferencias en la cinefilia de cada uno, al lado de un canón compartido y suficientemente amplio para encontrar vasos comunicantes entre lista y lista.

Acá, pueden revisar todas las listas publicadas en el blog de Ernesto. Listas de Jorge Ayala Blanco, Gustavo García, Carlos Bonfil, Alonso Ruvalcaba, Alejandro Alemán, Mauricio González, y el resto de esta cinéfila troupe antes mencionada.

Mención aparte merece la lista de Dany Saadia (chéquenla, aquí), quien re-conceptualizó el eje alrededor del que cada quien armó su lista y le dio un interesante giro que a mi parecer, merecería convertir a su lista en una curso práctico y express de cine para aspirantes a directores en alguna escuela, instituto o similar.

Finalmente, todo esto era un pretexto y un ejercicio para provocar una conversación alrededor de una costumbre de la industria fílmica: la publicación cada 10 años de la encuesta conducida por la revista británica Sight & Sound en la que se define a través de un selecto grupo de críticos, académicos e historiadores el Top 100 del cine mundial (paralelamente, desde la edición de 1992, también se realiza una encuesta entre directores de cine para definir otro Top 100).

Aquí el Top 50 que Sight & Sound anunció/adelantó hace algunos días, y en el que por primera vez desde 1962, Citizen Kane no se encuentra en la posición de honor, lugar que cedió a Vertigo de Alfred Hitchcock.

Una vez que salga la edición con el Top 100, conoceremos las listas individuales de los participantes, una nueva invitación/pretexto para encontrar coincidencias y diferencias con colegas de todo el mundo o con directores de cine, tanto desde el asiento de cinéfilo, como el de especialista/crítico.

Como suele ser con estas listas, todo sirve de pretexto para estar o no de acuerdo, para revisitar estas películas y platicarlas, para conocerlas o provocar curiosidad en otros por verlas, para platicar de películas, directores y cine. Y a esta fiesta, todo mundo puede entrarle.

 

*En la lista, hay 3 casos de cintas que literalmente apenas ‘superaron’ a otras películas del mismo director para ser las definitivos en mi Evangelio. Dichas otras opciones descartadas fueron Hitchcock-Rear Window, Tarkovski-Stalker, Kubrick-Dr. Strangelove.