Downton Abbey y los tiempos de cambio

Hasta hace muy pocas semanas, poco se había escuchado en nuestro país de esta serie británica. Para muchos (su servidor incluido), sus múltiples nominaciones al Emmy la pusieron en el mapa de las series que había que conseguir y ver a la brevedad posible.

Y créanme, es una de las más interesantes propuestas televisivas de la actual temporada (la primera temporada ya pasa por cable en Latinoamérica, la segunda comenzó hace un mes sus transmisiones en EU y Reino Unido y se ha anunciado que habrá tercera).

Al estilo de la inteligente radiografía social (con misterioso asesinato a resolver a lo Agatha Christie) que es Gosford Park de Robert Altman, se trata de una atractiva y compleja trama construida alrededor de las relaciones y personas en una casa real británica, de los amos, la servidumbre y de quienes pasan por este lugar.

Año 1912. La noticia que pone en movimiento todo es el hundimiento del Titanic y el fallecimiento del hasta entonces futuro heredero de la aristocrática familia Crawley. El nuevo heredero es un joven abogado de clase media Matthew, primo lejano del conde. Esto se debe a que el conde Robert Crawley y la condesa Cora Crawley, no tienen hijos varones, sólo hijas: Mary, Edith y Sybill, que no pueden heredar. Situación que no gusta a algunos miembros de la familia ni a todos los criados.

La serie se sitúa en la ficticia Downton Abbey, casa de campo del Conde de Grantham, a principios del reino de Jorge V, dos años antes del inicio de la Primera Guerra Mundial.

Al igual que en la obra de Altman, parte de la atractiva trama se centra en la elaborada y compleja dinámica entre sus múltiples personajes, entre los universos de quienes viven en la parte de arriba de la casa (amos) y quienes viven y trabajan en la parte baja (criados y lacayos). Los códigos y reglas de trato y comunicación entre amos y sirvientes, las peleas de poder y amor que se den en cada mundo y también las que se atreven a darse entre ambos microuniversos.

Pero también es un inteligente y profundo retrato de  tiempos de cambios, tiempos de constantes adaptaciones.

Así, entre romances imposibles, peleas matriarcales, rencillas de mayordomos, amoríos, secretos, engaños y planes familiares vamos encontrando momentos de una enorme reflexión social, humana e histórica. De la llegada del teléfono por primera vez a una casa a la noticia de una guerra mundial, del sacrificio total por aquellos para los que se trabaja al silencio cómplice o la amenaza y la extorsión, del despertar de una clase social que exigía más a los valores y tradiciones culturales fuertemente arraigados. Todos estos encuentros y desencuentros de ideas, creencias, sentimientos y personas.

Para los amantes de las series inteligentes, de tramas elaboradas y con muchos personajes bien construidos, sólidas actuaciones, una buena dirección y varias historias a seguir, Downton Abbey es un paraíso televisivo.

Larga vida a la familia Crawley, a todos sus sirvientes y a Downton Abbey.

Aquí el trailer de la primera temporada.